Logotipo de mi felicidad

¿Cómo dejar de controlarlo todo? Claves para conseguirlo


La organización es una cosa, pero la obsesión otra; descubre cómo dejar de controlarlo todo, con estas claves para conseguirlo.

En el camino de nuestra vida aprendimos a querer controlar todo, como si de ello dependiera nuestra supervivencia, pero resulta que no siempre es así.

Desde luego no hay que confundir la responsabilidad y disciplina, con la obsesión por querer controlar todo lo que ocurre en nuestras vidas, especialmente cuando no depende de nosotros.

A todos nos ha pasado en algún momento, en el colegio, con la pareja, con los hijos, con el clima, el tráfico, el mundo, etcétera. Pero descuida, sabemos cómo lograr una vida relajada.

Evita controlar todo, nunca resultará

¿Qué sientes cuando no puedes controlar las cosas que ocurren a tu alrededor? ¿Cómo te hace sentir? ¿Ansioso, desesperado, frustrado, incompetente? Tranquilo, que no eres nada de eso.

Pero sí, estás siendo obsesivo, y eso nunca resulta bien, especialmente porque somos simples mortales, no tenemos la responsabilidad de cuidar el Olimpo, ni nada por el estilo.

Tu sentimiento de querer dar lo mejor de ti es válido, pero echa un vistazo para saber si te estás o no pasando del límite de acción.

Es decir, ¿tienes problemas por querer controlarlo todo? ¿Tu comportamiento te ha comenzado a traer dificultades con tu familia, amigos o gente cercana? En la mayoría de los casos de controladores obsesivos, esto es una regla que tarde o temprano se manifiesta.


Claves para dejar de controlarlo todo:

Relájate y deja fluir

Cuando hemos llegado al punto en que nos damos cuenta que no podemos seguir querido controlarlo todo, porque nos hace mal y es una tarea imposible de lograr, llegamos a la aceptación.

Si estás en este momento lo mejor es relajarte y dejar fluir, así es, una persona controladora ni si quiera podrá escuchar esto como algo coherente, ¿lo estás pensando?

Relajarte y dejar fluir implica que permitas que las cosas tomen su cause natural, finalmente el mundo sigue girando sin ti o sin cualquiera de nosotros.

Es conveniente detenernos un momento y ver cómo las cosas funcionan correctamente sin nosotros. Puede ser duro al principio, pero las cosas son así de claras.


Tomar consciencia de lo que sí te concierne

Sin embargo, nuestra existencia sí tiene un propósito, pero no es el de controlarlo todo, sino de saber qué cosas sí competen a tu campo de acción y responsabilizarte por ellas.

Digamos que juegas en un equipo de futbol y eres una persona que quiere controlarlo todo; tu posición asignada es ser delantero, pero como no confías en los demás jugadores, decides que este juego depende al 100% de ti, y que seguirás a la pelota vaya a donde vaya.

El resultado es que corres de un lado a otro del campo completo tratando de suplir los puestos de los demás, pero de pronto cuando necesitabas estar en tu posición, no estás. Y ahora te has agotado tanto, que estás harto y decepcionado del juego. ¿Te ha pasado alguna vez?

Es momento de acatar solo tu posición y apoyar a tus compañeros cercanos si lo necesitan y crees que puedes hacerlo sin descuidar tu posición.

Tu campo de acción

Puedes controlar todo lo que dependa directamente de ti, como tu estado de ánimo, tus gustos, qué comer, tu estado físico, tu trabajo, tu pareja, tus diversiones, tus actividades favoritas, relajarte, ser feliz, tener familia, amigos, estudiar algo nuevo, etc...


Deja de tener miedo

El querer controlarlo todo es una clara manifestación de tener miedo a que las cosas no resulten como te gustaría, ¿pero por qué?

Tu miedo enmascara tu falta de capacidad para confiar en los demás, ¿te suena conocido? Quizá sea verdad o no, pero te cuesta trabajo confiar en el trabajo que otras personas realizarán, y del que depende en parte el resultado final en el que tú participarás.

Por lo tanto, decides interferir dando consejos o espiando mientras se te revuelve el estómago porque no hacen las cosas como tú crees que es la mejor forma de hacerlas.

Incluso cuando las cosas solo dependan de ti, lo mejor es dejar de sentir miedo al fracaso.


Aprender a delegar y ser flexible

Tu vida será más feliz y relajada si aprendes a delegar tareas y a ser flexible con los métodos de ejecución de cada persona. Somos seres sociables y por tanto, estamos en constante convivencia con otras personas todo el tiempo y no podemos controlar lo que hagan y cómo lo hagan.

E intentar hacerlo sería un error, debes practicar a ser más flexible, tolerante y empático, permite que las personas e incluso el universo haga las cosas a su manera.

La moraleja, haz bien todo lo que dependa de ti, pero no esperes controlarlo todo, todo el tiempo, no lo necesitas y además es muy agotador.

Puedes confiar, sin ser crédulo, en otras personas, y en sus capacidades de resolución, finalmente, no puedes hacerlo todo tú. Y si se trata de accidentes o cuestiones similares, mucho menos que hacer.


Deslígate del sentimiento de culpa

Los problemas mayores vienen cuando las personas piensan que de hecho sí pueden hacerlo todo por sí mismas, y se sienten mal cuando “ven que alguien está haciendo las cosas mal, si ellos podrían hacerlo mejor”.

Esto es algo muy común entre padres y madres, cuando ven que sus hijos están cometiendo errores propios de la adolescencia y juventud. Es como si quisieran evitarles las caídas y el aprendizaje, pero esto de llevarse a cabo, resulta enfermizo para ambos lados.

Si de verdad quieres dejar de controlar todo, comienza desde casa y tus sitios recurrentes, ya sea con tus padres, hijos, hermanos, pareja, amigos y compañeros.

Deja de querer controlar todo, porque esa actitud te trae problemas con quienes están a tu alrededor. Hay miles de actividades recreativas y de interés personal en las que podrías enfocar tus esfuerzos, en vez de querer controlar lo que ocurre fuera de ti.


Da lo mejor de ti

Tu mejor actuación debe ser en el área de tu vida, no le puedes decir a otros cómo ser un buen novio, si tú ni siquiera tienes novia. Tampoco cómo ser madre si no lo eres o mucho menos cómo ser mejor persona si tú aún no lo consigues.

Tu mejor oportunidad para ser feliz y poner en práctica esas actitudes controladoras que tanto te gusta es con tu propia vida. Por ejemplo, con la disciplina, la constancia, la resiliencia, el esmero, la creatividad, hacia todo lo que depende de ti.


Lo que no puedes controlar

Será mejor aterrizar y darte cuenta de todas las cosas que nunca podrás controlar, y que si lo intentas, solo serás como un pequeño llorando porque el sol se metió antes de que él quisiera.

Ser realistas y aceptar nuestro limitado pero a la vez amplio campo de acción, será suficiente para tener una vida equilibrada sin necesidad de querer controlar lo que ya sabemos que es imposible.

¿Y qué son estas cosas imposibles?

  • Todo lo que las personas puedan o no quieran hacer.
  • El clima y el tiempo.
  • Los imprevistos.
  • La traiciones.
  • Los accidentes.
  • El rechazo.
  • La muerte de seres queridos o la propia.
  • Y un largo etcétera.

¡Esperamos que estas claves te ayuden a dejar de controlarlo todo!

¡Compártelas! Y síguenos en nuestras redes sociales para más títulos como éste.