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¿El autoengaño puede ser beneficioso?


Esta es la pregunta que muchas veces nos hacemos, ¿el autoengaño puede ser beneficioso? De ser así, ¿qué tanto podemos sacarle provecho?

¿Pero qué entendemos por autoengaño, en qué situaciones puede ser beneficioso y en cuáles solo nos perjudicamos?

En este post hablaremos sobre el autoengaño, toma nota y aprende a diferenciar cuándo sí autoengañarte y cuándo definitivamente debes cambiar ese hábito.

¿Qué es al autoengaño?

Conocemos por autoengaño aquellas circunstancias en las que sabemos que algo no es verdad, pero aun así elegimos mentirnos a nosotros mismos de forma consciente o inconsciente.

Ya sea para esquivar una realidad que nos negamos a aceptar pese a tener pruebas irrefutables de ella; o cuando deseamos tanto que nuestra realidad sea otra, que elegimos mentirnos a nosotros y a los demás para sentir que vivimos en ésta realidad ficticia que nos gusta más, ¿te ha pasado?


¿En qué situaciones el autoengaño es beneficioso o funcional?

Cuando necesitamos de un impulso extra que nos motive a realizar una tarea, cumplir con un deber o incentivarnos a comenzar una aventura que no hemos podido cumplir, entonces el autoengaño puede ser un buen aliado.

Es decir, cuando múltiples cuestiones nos han impedido alcanzar una meta o cumplir nuestros objetivos, entonces puede que necesitemos un empujón de autoengaño para conseguirlo (ver Motivación para lograr tus objetivos).

Ejemplos de autoengaño beneficioso o funcional

Supongamos que requieres llegar a las 11 am a una cita, pero usualmente eres impuntual, no obstante, es vital que llegues a tiempo en esta ocasión.

Bajo estas circunstancias, podrías decirte a ti mismo que la cita es 10:30 am, de esta forma te estarías motivando para llegar más temprano, previendo que se te pudiera hacer tarde por alguna razón, aun sabiendo la verdadera hora de tu cita.

Otro buen ejemplo sería: quieres comenzar a hacer una rutina de ejercicio todas las mañanas, pero no siempre estás motivado o motivada, en ese caso, podrías decirte a ti mismo que solo harás ejercicio por 5 minutos.

Pero sabemos que no será así, que una vez iniciando tu rutina puedes terminarla, porque el reto era levantarte y romper la ley de la inercia.


¿Cuándo el autoengaño es nocivo o disfuncional?

Es importante identificar cuándo autoengañarte solo te llevará a la desdicha y no te ayudará en nada a alcanzar tus objetivos.

Cuando tú sabes que algo no te hace bien, que no te ayuda a ser mejor persona, que perjudica tu salud física o mental, o que te llevará a la ruina. Entonces es un autoengaño nocivo o disfuncional (ver Cómo dejar de poner excusas).

Ejemplos de autoengaño nocivo o disfuncional

Digamos que tienes una enfermedad diagnosticada y debes seguir una dieta estricta para evitar que empeore, pero tú, decides olvidarte de las recomendaciones del doctor y llevar una dieta descuidada.

En ese caso, tu autoengaño es nocivo y te puede conducir a la muerte.

Otro ejemplo sería: tienes un empleo que no te gusta y que de hecho detestas, pero que satisface tus necesidades monetarias.

En este caso te estás engañando a ti mismo un tercio de tu vida diaria, por creer que debes conservar este empleo por el simple hecho de tener dinero, a costa de lo que realmente te gustaría dedicarte, por creer erróneamente que no podrías encontrar algo mejor.


¿Cómo usar el autoengaño a tu favor?

El autoengaño puede ser un buen aliado en tu vida y para conseguir tus metas, siempre y cuando sepas cómo utilizarlo y encausarlo.

Es como la fuerza del fuego, puede ser usada para crear y transformar, pero también para destruir, todo depende de cómo se use.

Debes comenzar por tu amor propio, autoestima, voluntad y claridad en tus metas, si éstas son firmes y concretas, entonces sabrás identificar cuándo el autoengaño puedes usarlo a tu favor y cuándo te estás perjudicando.

Autoengaño a tu favor

Puedes mentirte a ti mismo cuando se trate de situaciones que a la larga te beneficiarán, como por ejemplo, pensar que ya no tienes dinero disponible –aunque lo tengas-, porque tu verdadero objetivo es ahorrar y comprarte algo más grande, como un automóvil o pagar tu casa.

También puedes hacerte creer que tendrás una consecuencia si no cumples con un deber o tarea que solo depende de ti y con la cual solo tú serás el beneficiado o perjudicado.

Otra estrategia es pensar que estás por cumplir una meta o que ya la cumpliste, de esa forma también puedes usar la Ley de la Atracción a tu favor con el autoengaño, que podría llamarse visualización positiva de algún objetivo.


¿Qué es la Programación Neurolingüística (PNL) y por qué puede ser un autoengaño positivo?

Llegado a este punto, podemos hablar de la PNL para que la uses a tu favor, y en realidad todos los días la ocupas aunque probablemente no te hayas dado cuenta.

¿Cuáles son las frases que te dices a ti mismo o a ti misma con más frecuencia? ¿Qué te dices por las mañanas al verte al espejo?

¿Cómo imaginas que será tu semana cada que inicias una nueva, piensas en lo grandiosa que podría ser o en lo tediosa que será y tus miles de pendientes? ¿Te crees capaz de conseguir tus objetivos o te sientes impotente?

«Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto».

Henry Ford.

¿Qué es la PNL?

La Programación Neurolingüística básicamente consiste en la información que repetimos para nosotros mismos y que nuestro cerebro codifica como verdadera.

Es una dinámica inseparable de nuestra mente (neuro) y el lenguaje que usamos (lingüística), que determina nuestras conductas y comportamientos.

En otras palabras, todo eso que te dices ocasionalmente, tu cerebro lo interpreta como real.

Por eso es que si te repites frases de autoconfianza y buena autoestima, tu cerebro lo registrará así, mientras que si te repites frases negativas sobre ti mismo y de baja autoestima, tu cerebro también pensará que es real.

Analiza tus frases más recurrentes, ¿qué te estás diciendo a ti mismo? Que no te extrañe los resultados que obtienes porque son la proyección de tu propia programación.

¿Cómo usar la PNL a tu favor?

El autoengaño de la PNL funciona de manera sencilla, eficaz y funcional para tus propósitos, solo debes repetirte a diario aquello que quieres lograr, te funcionará como motivación y recordatorio.

Y tu mente se prepara para cumplir esos objetivos que estás repitiendo en forma de afirmaciones positivas. Por ejemplo:

  • Soy una persona feliz, saludable y abundante.
  • Tengo un trabajo que me complace en todos los sentidos.
  • Aprendo fácilmente todo aquello que me propongo.
  • Soy una persona asertiva y equilibrada.
  • Siempre cumplo con objetivos, incluso si aparecen obstáculos.

Como te puedes dar cuenta, el autoengaño sí puede ser beneficioso y puede ayudarte a cumplir grandes objetivos, solo basta que elijas cómo emplearlo y tener claro en qué situaciones evitarlo porque solo te perjudicará.


¿Y tú, de qué forma te autoengañas, a tu favor o en tu contra?

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